EPOC: diagnóstico radiológico y espirométrico

EPOC: diagnóstico radiológico y espirométrico

EPOC: diagnóstico radiológico y espirométrico

Los pacientes con EPOC presentan síntomas compatibles con la enfermedad durante varios años, pero es frecuente que sean ignorados o subestimados por los médicos que los atienden. El subdiagnóstico de EPOC llega a valores impensables, superiores al 80% en algunos escenarios. Para evitar que esto suceda, es necesario mantener alta sospecha de la enfermedad, lo que para un médico debe significar, que ante la presencia de disnea, tos o aumento de la expectoración se deben solicitar los exámenes necesarios.

Pero. ¿Qué son los exámenes necesarios? – Usualmente una espirometría o curva flujo volumen y una radiografía de tórax. La radiografía de tórax no es estrictamente necesaria para el diagnóstico, pero es frecuente que los pacientes con EPOC, tienen antecedentes de tabaquismo o exposición laboral a polvos inorgánicos, lo cual puede aumentar el riesgo de otras patologías, como cáncer pulmonar o silicosis, entre otras. Por su parte, la espirometría es imprescindible, dado que la definición de EPOC incluye la alteración de la relación entre el VEF1/CVF por debajo de 0.7 (Volumen espiratorio forzado en el primer segundo de espiración y la capacidad vital forzada, que corresponde a la expulsión de modo rápido, de todo el aire que el paciente tiene en el pulmón luego de inspirar profundamente).

Posterior a tener la información de la relación entre el VEF1/CVF y que esta sea menor a 0.7, es necesario mirar el valor porcentual del VEF1, este dato permite clasificar la severidad de la enfermedad con el parámetro funcional. Con esta información de la curva flujo volumen, el cuadro clínico y el componente exposicional, se hace el diagnóstico de EPOC. Por tanto si la espirometría es la piedra angular del diagnóstico de la EPOC, se necesita solicitarla siempre para poder llegar al diagnóstico de la EPOC. Los otros exámenes constituyen soporte al diagnóstico, pero pueden ser omitidos.

Existen otros estudios de la fisiología pulmonar, que aportan información para comprender el cuadro clínico de los pacientes: capacidad de difusión de monóxido de carbono, volúmenes pulmonares, gases arteriales y caminata de seis minutos. En los siguientes párrafos describiré sus usos más importantes.

La capacidad de difusión de monóxido de carbono, logra discriminar aquellos casos en los que existe duda entre asma y EPOC, cuando sus valores están disminuidos orienta a que el paciente tiene destrucción del pulmón y por consiguiente se trata de EPOC y si el resultado es normal orienta al diagnóstico de asma.

Los volúmenes pulmonares son de mucha ayuda para poder comprender el aire atrapado que el paciente tiene dentro de sus pulmones y el tamaño pulmonar. Existe una relación esperada entre la cantidad de aire que no sale de los pulmones de los pacientes luego de una espiración forzada y la severidad de la sintomatología. Este examen también sirve para establecer si los pacientes pueden ser intervenidos o no, con tecnologías intervencionistas, como las válvulas pulmonares o los «coils», que logran reducir el tamaño pulmonar. Estos recursos, son dispositivos que se ubican en el bronquio de los pacientes y en el primer caso permite que salga el aire, pero no entra y en el segundo caso tracciona los pulmones para reducir su tamaño.

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