A PROPÓSITO DEL DIA MUNDIAL DE LA EPOC

Consultorio Virtual Dr. Abraham Alí

Es la enfermedad respiratoria crónica más frecuente e incapacitante en la población de adultos mayores de 40 años en Colombia y en el mundo. EPOC es una sigla que describe la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, conocida en el pasado como enfisema pulmonar o bronquitis crónica. En la actualidad corresponde a una enfermedad prevenible y tratable que se caracteriza por la limitación persistente para la salida del aire del pulmón, usualmente progresiva y asociada a inflamación de la vía aérea y el pulmón.

La EPOC es la quinta causa de muerte en el mundo, en Colombia según datos del ministerio de protección y la OPS es la segunda causa de muerte en hombres mayores de 65 años y la tercera en mujeres en el mismo rango de edad. Con todas las campañas de alto impacto en la sociedad en relación con los factores de riesgo para enfermedad cardiaca y cerebrovascular, se han controlado las tendencias crecientes, por el contrario la EPOC ha venido creciendo de modo significativo y presenta tasas ascendentes de mortalidad.


De acuerdo a la revista Science la EPOC será la quinta causa de años de vida saludable (Avisa) perdidos por invalidez lo cual la coloca entre las enfermedades de alto impacto económico y social. Un hallazgo aún más impactante fue obtenido por el instituto Cendex, quienes encontraron que era la segunda causa de Avisas perdidos en Colombia en mujeres por encima de los 60 años y hombres entre los 45 y 59 años.

Esta enfermedad es más frecuente en Colombia, de lo que se podría pensar. Un estudio de la Fundación Neumológica Colombiana realizada en cinco ciudades del país, reveló 9% de EPOC en personas mayores de 40 años. Medellín tuvo la prevalencia más alta con 13.5% y Barranquilla la menor con 6%, valores intermedios se encontraron en Bogotá, Cali y Bucaramanga. De los pacientes con la enfermedad el 87% nunca habían sido diagnosticados, ello muestra que existen enfermos en nuestro país que desconocen la causa por la que presentan tos o ahogo al caminar y pudieran beneficiarse de un tratamiento adecuado.

Los factores de riesgo para producir la enfermedad son el cigarrillo y el cocinar con leña. Esta última condición es mayor en la zona del Altiplano Cundiboyacence, en mujeres que tienen cocinas cerradas y exposición por más de 10 años. Otro factor que aumenta los pacientes con EPOC es el envejecimiento de la población. Con el paso de los años el pulmón pierde su capacidad de espirar y se comporta como un órgano enfermo. Como se presentó en un artículo reciente en El Tiempo, la población colombiana será de viejos en los próximos 20 años, con una inversión de la pirámide poblacional.

La forma de hacer el diagnóstico de EPOC es con un interrogatorio adecuado al paciente y una espirometría, prueba que evalúa la capacidad respiratoria de un paciente. Todo persona mayor de 40 años con antecedente de tabaquismo o exposición a humo de leña debe tener una espirometría o curva flujo volumen como también se le conoce. La radiografía de tórax y otras pruebas pulmonares pueden ser útiles para descartar diagnósticos alternativos.

Los pacientes presentan como síntoma cardinal de la enfermedad, disnea. La disnea (ahogo) puede llegar a presentarse hasta en reposo e impedir actividades sencillas como bañarse o amarrarse los cordones. También se presenta tos, ruidos anormales al respirar y aumento en la expectoración.

Si se logra hacer un diagnóstico oportuno se tiene la oportunidad de evitar el deterioro de la enfermedad, aumentar la actividad física que prepare el enfermo para la progresión del EPOC, dar los medicamentos indicados para facilitar la espiración de aire y prevenir las noxas que empeoren la obstrucción del aire.

El 18 de noviembre es el día mundial de la EPOC, que sea un motivo para que se desarrolle conciencia de la importancia y el impacto de la enfermedad, de modo que todos los pacientes con factores de riesgo tengan una espirometría que lleve al diagnóstico temprano de la enfermedad.

El error que impacta de modo dramático en la infodemia actual es hacer estrategias de aislamiento y de ingreso a las instituciones basado en síntomas. La naturaleza humana lleva a que para no ser discriminado se nieguen síntomas o minimicen los mismos, asumiendo que es un cuadro gripal usual, un resfriado, una alergia o irritación del medio ambiento y hasta un tema de tensión laboral. Pero esta estrategia no solo es insuficiente porque se oculten síntomas, lo es también por la transmisión que generan los asintomáticos o los presintomáticos. Aunque se asume que la capacidad de infectar a otros en menor en estos pacientes que en los que tienen grandes síntomas, igualmente son foco de multiplicación de casos. Por consiguiente la forma correcta de ubicar los casos y generar los aislamientos necesarios, se da por medio del diagnóstico preciso con PCR por medio de transcriptasa reversa.

En Latinoamérica ha habido un poco más de tiempo para conseguir respiradores, y se hace gran promoción de ello y parece que fuese la panacea a la pandemia. Pero pensar que toda la medición del sistema de salud está dada por tener camas con ventiladores, es una forma incompleta de tratar la situación. Con este abordaje nos quedamos cortos, muy cortos. Es usual que se tengan los equipos y no el recurso humano capacitado para ello. Esa situación ya se está viviendo en algunos hospitales colombianos en los que las incapacidades de los trabajadores y falta de recurso entrenado ha llevado a la parálisis de equipos de ventilación mecánica, que se encuentran disponibles. Los profesionales capaces de manejar con acierto un respirador son pocos, ante lo cual la forma integrada de mirar la medición del sistema es por medio de recurso humano preparado, oportunidad en la oferta de cama, procesos articulados para dar de alta pacientes recuperados y las infecciones del personal de salud. No sería lógico brindar servicios que permitan ofrecer buena atención a los pacientes, a costa de su personal laboral infectado por encima de los estándares tolerables, que debería ser cero infecciones por COVID-19 en ambiente laboral.

La infodemia es otra de las cosas que llegó para quedarse y genera una sensación en el grupo médico que la persona que más sabe es la que logró tener el artículo de modo más rápido. Es como si salvar vidas se relacionara con tener más información y este es otro grave error. Los pacientes no se tratan con el último artículo, se tratan con su mirada individual y personalizada. 

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